En el vasto mapa de las enfermedades humanas, el corazón ocupa un lugar excepcional. Aunque es propenso a fallos eléctricos o mecánicos (infartos), los tumores primarios en este órgano son extremadamente escasos. Un equipo de investigadores de cinco países ha analizado este fenómeno, revelando que la clave no está en la suerte, sino en la naturaleza misma de las células cardíacas y su entorno biológico.
El cáncer es, esencialmente, un error en la división celular. Las células se multiplican sin control y forman tumores. Aquí radica la primera gran defensa del corazón: sus células principales, los cardiomiocitos, dejan de dividirse poco después del nacimiento.
Al ser células que ya no se replican, las posibilidades de que ocurra una mutación genética durante la división (el combustible del cáncer) son prácticamente nulas. El corazón nace con un número determinado de células y se dedica a mantenerlas, no a crear nuevas.

¿Quiénes lo estudiaron y qué descubrieron?
Científicos de Italia, en colaboración con expertos de otros cuatro países, profundizaron en los mecanismos moleculares que protegen este órgano. Según el estudio publicado en Science:
-
Ambiente hostil para tumores: El corazón es un entorno de alta energía y flujo constante. La sangre pasa tan rápido que las células cancerosas que viajan por el torrente sanguíneo (metástasis) tienen dificultades para «anclarse» en el tejido cardíaco.
-
Resistencia metabólica: El metabolismo del corazón es único; consume ácidos grasos de una forma que no favorece el crecimiento de masas tumorales, las cuales suelen preferir ambientes ricos en glucosa.
Este escudo protector tiene un precio. El hecho de que las células del corazón no se dividan significa que el órgano tiene una capacidad de regeneración casi nula. Si sufres un infarto y parte del tejido muere, el corazón no puede fabricar nuevas células para repararse; en su lugar, crea una cicatriz (fibrosis). Esta es la razón por la cual el corazón es «inmune» al cáncer, pero tan vulnerable a las lesiones permanentes.
Aprender del corazón para curar otros órganos
La investigación no busca solo entender el corazón, sino aplicar sus «secretos» al resto del cuerpo. Los científicos se preguntan:
-
Mecanismos de detención: ¿Podemos replicar el mecanismo que detiene la división celular del corazón en otros órganos donde el cáncer sí es común?
-
Tratamientos específicos: El estudio abre la puerta a nuevas terapias que imiten el ambiente metabólico del corazón para «asfixiar» a los tumores en otras partes del cuerpo.
Aunque es casi inexistente, existe el mixoma atrial, un tipo de tumor benigno que puede aparecer en el corazón. Los tumores malignos (sarcomas cardíacos) son todavía más inusuales y suelen originarse en el tejido conectivo, no en las células musculares del corazón. El estudio subraya que entender por qué estos casos son la excepción ayudará a blindar la medicina oncológica del futuro.
Te puede interesar:

