El contacto físico a través de la pata también es una muestra de afecto y de confianza. Especialistas lo comparan con el gesto del abrazo humano, que puede significar amor, consuelo, confianza o la certeza del cariño correspondido.
De acuerdo con Irith Trietsch Bloom, entrenadora canina y miembro del Consejo Asesor de Daily Paws, una plataforma dedicada al cuidado de mascotas, el origen de este comportamiento se remonta a la etapa de cachorro, donde memorizan a temprana edad que el contacto es positivo.
Muchos canes simplemente buscan caricias o la cercanía de su dueño. La especialista recuerda el caso de su propio perro, que coloca la pata sobre ella para pedirle que continúe acariciándolo, repitiendo el gesto cada vez que ella se detiene.

No obstante, el gesto también puede aparecer en situaciones de miedo, ansiedad o malestar. Ruidos fuertes, la inminente partida del dueño o visitas inesperadas tienen la capacidad de provocar que el animal busque consuelo a través del contacto físico. Es decir es un llamado de protección.
En dichos casos, el gesto suele ir acompañado de otros signos de inquietud, como respiración agitada o la cola baja, situación a la que expertos recomiendan responder con calma, palabras tranquilizadoras y caricias para ayudarlo a sentirse seguro.
Pero no todos los perros utilizan la pata con la misma frecuencia ni con los mismos fines. El American Kennel Club destaca que algunos animales son más independientes y rara vez buscan el contacto físico para llamar la atención, mientras que otros son especialmente demandantes y recurren a este gesto de tocar a su dueño, de manera reiterada.
Estas diferencias dependen tanto de la personalidad de tu perro como de las experiencias previas, la raza y la respuesta que reciben de sus dueños.
Cuando un perro apoya una pata sobre la pierna, el brazo o la mano de su dueño o de una persona con quien siente confianza, sin que éste se lo indique, no se limita a reclamar atención.
En realidad, acercarse a su dueño, forma parte de su sistema de comunicación canina que expresa, desde una petición específica ( alimento, agua, paseo), hasta una necesidad emocional más profunda, incluida la búsqueda de afecto o de compañía.
“Desde muy pequeños, los cachorros aprenden que si tocan las tetillas de su madre, les bajará la leche”, explica Kristi Valentini, investigadora de la conducta canina. «A medida que crecen, trasladan este aprendizaje a otros contextos y pueden tocar la pierna de una persona o un juguete familiar, y así la conducta se refuerza cuando los humanos responden de manera favorable», señala.
El American Kennel Club (AKC) describe este gesto como una forma de “manding”, término que en análisis conductual se refiere a una petición o confirmación de lazo afectivo.
Los perritos, al igual que las personas que levantan la mano para intervenir en una conversación, utilizan la pata para transmitir un mensaje.
Cualquiera que sea el motivo, comprender el significado detrás de este gesto ayuda a los dueños a interpretar mejor las necesidades y emociones de sus perros, lo que contribuye a fortalecer el vínculo emocional.

