Para las grandes marcas globales, Latinoamérica dejó de ser un mercado secundario para convertirse en el epicentro de la innovación. En una reciente charla con Infobae, Carol Baracat, Directora Sr. de Alianzas de Marketing de Netflix, reveló el secreto detrás de este fenómeno: el engagement latino. No se trata solo de cuántas personas ven una serie, sino de cómo esas historias se transforman en parte de la cultura local, los memes y las conversaciones familiares.
¿Qué está pasando? La conexión emocional como moneda
Netflix ha identificado que el público latinoamericano tiene una forma particular de relacionarse con el contenido. A diferencia de otras regiones donde el consumo es más individual o pasivo, en América Latina el contenido es social.
Las marcas que logran aliarse con Netflix en la región no solo compran visibilidad; compran un espacio en el corazón del usuario. El éxito radica en entender que, para un latino, una serie como La Casa de Papel o Pálpito no es solo ficción, es un tema de conversación en el café, en el trabajo y en redes sociales.
¿Quién lo lidera y cuál es la estrategia?
Bajo la dirección de Carol Baracat, Netflix está impulsando alianzas que van más allá del logo en pantalla. El enfoque actual busca:
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Relevancia Cultural: Crear campañas que hablen el idioma (y los modismos) de cada país.
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Experiencias Multicanal: Que la marca aliada esté presente no solo en la plataforma, sino en la vida real del suscriptor a través de eventos o productos temáticos.
El ruido digital y la falta de atención
En 2026, captar la atención de un usuario es más difícil que nunca. El consumidor está saturado de anuncios genéricos que ignora constantemente. Aquí es donde surge el «dolor» de las marcas: ¿cómo ser relevantes en un mar de distracciones?
La solución que propone Netflix a sus aliados es la integración orgánica.
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Narrativas compartidas: Las marcas se asocian a los valores de las historias (ejemplo: valentía, humor, familia).
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Fidelidad Extrema: El público latino es sumamente leal. Si una marca apoya su serie favorita, esa marca gana una «medalla de confianza» inmediata ante el consumidor.
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El poder del fandom: La región tiene los clubes de fans más activos, lo que garantiza que cualquier campaña se vuelva viral de forma orgánica.
Baracat resalta un punto crucial: el éxito no es transaccional. Las marcas que intentan «vender a la fuerza» fracasan. Las que triunfan son las que entienden que Latinoamérica es una región de contadores de historias.
«El engagement en la región es orgánico porque nuestras audiencias no solo ven historias, se ven reflejadas en ellas», explica la ejecutiva.
¿Qué significa esto para el futuro?
Estamos viendo el surgimiento de campañas donde el producto es parte de la trama de una manera tan natural que el usuario no lo siente como publicidad, sino como parte de la experiencia. Esto posiciona a Latinoamérica como el laboratorio perfecto para el marketing del futuro.

