Dormir con el celular en la mesa de noche o incluso debajo de la almohada se ha convertido en una rutina para millones de personas. Sin embargo, especialistas en salud del sueño advierten que esta práctica puede afectar de manera directa la calidad del descanso.
El problema no es solo la luz de la pantalla. También influye el estado de alerta constante que genera el dispositivo.
El cerebro nunca se desconecta por completo
Cuando el celular está cerca, el cerebro permanece en una especie de vigilancia pasiva. Aunque estés dormido, existe una predisposición a reaccionar ante vibraciones, sonidos o notificaciones.
Esa expectativa interrumpe los ciclos profundos del sueño, especialmente la fase REM, que es clave para la memoria, la regulación emocional y la recuperación mental.
La luz azul altera la producción de melatonina
La exposición a la pantalla antes de dormir reduce la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. Esto puede retrasar el momento en que conciliamos el descanso y disminuir su calidad.
Incluso revisar el teléfono unos minutos antes de cerrar los ojos puede generar una estimulación suficiente para afectar el ritmo natural del cuerpo.

El celular también se asocia con la hiperconectividad. Pensar en correos pendientes, mensajes por responder o redes sociales puede mantener activa la mente cuando debería estar relajándose.
Dormir con el teléfono cerca facilita la tentación de revisarlo durante la noche, fragmentando el descanso.
¿Qué recomiendan los expertos?
- Dejar el celular fuera del dormitorio si es posible
- Activar el modo avión o no molestar durante la noche
- Evitar usar pantallas al menos treinta minutos antes de dormir
- Usar un reloj despertador tradicional en lugar del teléfono
Pequeños cambios en la rutina pueden mejorar significativamente la calidad del sueño.
Dormir bien no es un lujo. Es una necesidad biológica. Y a veces, el primer paso para lograrlo es simplemente alejar el celular de la cama.
Te puede interesar:

