Miles de personas salieron a las calles en distintas ciudades de Estados Unidos este 14 de junio de 2025, en medio de un ambiente de creciente tensión política y social. Las protestas, convocadas bajo el lema “No Kings” (“No hay reyes”), coinciden con el desfile militar encabezado por el presidente Donald Trump en Washington para conmemorar el 250º aniversario del Ejército estadounidense y su propio cumpleaños. El evento, considerado la mayor demostración de poderío militar en décadas en la capital, avivó aún más el descontento de manifestantes que acusan a Trump de liderar un gobierno con tintes autoritarios.
Las movilizaciones se desarrollaron en varias ciudades importantes del país, como Nueva York, Los Ángeles, Portland y Salt Lake City. Aunque muchas protestas transcurrieron de forma pacífica durante el día, la noche estuvo marcada por episodios de violencia, enfrentamientos con la policía y medidas de seguridad excepcionales. En Los Ángeles, un toque de queda fue reactivado en el centro de la ciudad desde las 8 p.m. hasta las 6 a.m. tras enfrentamientos entre manifestantes y agentes del orden, quienes recurrieron al uso de gases lacrimógenos y municiones menos letales para dispersar a la multitud. Según autoridades, algunos manifestantes lanzaron concreto, piedras, botellas y fuegos artificiales contra los oficiales.

En Salt Lake City, un tiroteo durante una marcha dejó al menos una persona en estado crítico. La policía local informó que una persona de interés fue detenida y solicitó a los asistentes que compartan imágenes del incidente para facilitar la investigación. El evento contaba con autorización y había congregado a cerca de 10.000 personas.
Portland también registró un momento de alta tensión cuando manifestantes se congregaron cerca de un edificio del ICE. La policía declaró primero una asamblea ilegal y luego un disturbio, pidiendo a la multitud retirarse de inmediato. En un comunicado difundido en redes sociales, las autoridades advirtieron que podrían emplearse medidas de control de multitudes si los manifestantes no acataban las órdenes.
Mientras tanto, en Nueva York, se estima que unas 50.000 personas participaron en las marchas. Solo se registraron ocho arrestos en Manhattan, según la policía. La gran mayoría de las manifestaciones en esta ciudad fueron pacíficas y se desarrollaron bajo estricta vigilancia.

El contexto de las protestas se agrava por las recientes redadas migratorias en varias ciudades, especialmente en Los Ángeles, donde agentes del ICE han intensificado las detenciones. En respuesta, Trump ordenó el despliegue de militares en California, una decisión que provocó aún más indignación entre defensores de derechos humanos y comunidades migrantes.
La violencia también alcanzó el ámbito legislativo. En Minnesota, un hombre armado disparó contra dos legisladores estatales y sus cónyuges, matando a una pareja. El hecho obligó a cancelar las protestas en ese estado por razones de seguridad. A su vez, el Capitolio de Texas fue evacuado por una amenaza creíble contra legisladores.

Las protestas continuarán en los próximos días, y se espera que el gobierno federal mantenga la presencia militar en zonas clave mientras la tensión sigue escalando. Entretanto, el país permanece dividido, con un presidente que se exhibe rodeado de tanques y multitudes en las calles que gritan “No Kings”.
