La presión surtió efecto, y en la Asamblea Nacional se planteó el archivo del proyecto de ley, que pretendía controlar las actividades y las finanzas de las iglesias de todo el país.
La iniciativa surgió del correísmo, y fue duramente fustigada.
Consultada por “Punto de Orden”, la exlegisladora, Ana Belén Cordero, llamó al proyecto “una mordaza religiosa”, lo calificó como algo vergonzoso, y lo comparó a la forma de actuar de las dictaduras de Nicaragua y Venezuela.
Inaceptable
La propuesta pretendía controlar el manejo económico de cada iglesia, y aplicar sanciones en caso de que existan pronunciamientos que vayan en contra de los derechos humanos, los derechos de la naturaleza y la convivencia pacífica. Claro que de acuerdo al concepto muy particular de un organismo, creado para el efecto.

Para Cordero, una iniciativa de esta índole es inaceptable, y más aún en plena campaña electoral.
Además, va en contra de los supuestos lineamientos que promulga Luisa González, la candidata presidencial correísta, que habla de respeto, y que promete que no habrá persecución.
El pleno de la Asamblea recibió la recomendación de archivar el polémico planteamiento, por lo cual exhortó a estar atentos.
Cordero afirmó que los integrantes de la Revolución Ciudadana son como el camaleón. Aunque se mimeticen de acuerdo a su conveniencia, tarde o temprano muestran sus verdaderos colores.
De ahí la necesidad de “jalarle” las orejas a Jhajaira Urresta y Esther Cuestas, las autoras del desafortunado proyecto, y al defensor del Pueblo encargado, César Córdova, cómplice de esta torpeza.

