Oficialismo tiene poca influencia dentro del órgano de administración legislativa y considera que se busca tomarlo para crear ambiente de dictadura legislativa.
En la sesión del pleno de la Asamblea Nacional del jueves 21 de julio está previsto que se incluya en el orden del día la definición de las dos vicepresidencias del Parlamento, que se encuentran vacantes, con lo que se reformaría la composición del Consejo de Administración Legislativa (CAL), integrado por el presidente, las dos vicepresidencias y cuatro vocales. Para estas designaciones las bancadas deben alcanzar consensos y acuerdos y es probable que el oficialismo no alcance ninguno de los dos espacios, lo que puede llevar a complicar el avance de su agenda legislativa.
Para la primera vicepresidencia desde el bloque correísta Unión por la Esperanza (UNES) se comenzó a hablar de la postulación de Marcela Holguín. La bancada argumenta que por ser la primera fuerza política en la legislatura, le correspondería la primera vicepresidencia. Además, por la disposición constitucional de paridad y alternancia la primera vicepresidencia debería ser para una mujer y la segunda para un hombre. La vacante surgió hace más de un mes y medio a raíz de la destitución de la presidenta Guadalupe Llori, que llevó a la asunción del entonces primer vicepresidente, Virgilio Saquicela.
En el caso de la segunda vicepresidencia, vacante por la reciente destitución de Yeseña Guamaní, existen tres opciones: la legisladora Johanna Moreira, disidente de la Izquierda Democrática; Mireya Pazmiño y Peter Calo, del grupo de rebeldes de Pachakutik.
Cristian Carpio, docente de la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad de las Américas, comenta que es importante considerar que el oficialismo dentro del CAL ya tiene poco espacio e influencia.
“Lo que puede pasar es que el correísmo puede ganar mucha más influencia y esto termina debilitando la débil agenda legislativa que el Gobierno necesita avanzar, hasta el momento, solo ha logrado avanzar un proyecto de ley, que fue la reforma tributaria, y por el Ministerio de Ley… es bastante compleja la situación del Gobierno”, manifiesta.
Carpio indica que en caso de concretarse los nombres que se han mencionado para las dos vicepresidencias, la Asamblea va a desgastar aún más políticamente al Gobierno y que es probable que actúe en contra de su agenda legislativa.
Refiere además que en caso de concretarse una de las vicepresidencias en manos de Pachakutik es probable que exista cercanía al presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), Leonidas Iza, lo que le daría al líder indígena mayor influencia dentro del Legislativo.
Gonzalo Albán, coordinador del Centro de Estudios Sociopolíticos de la Universidad Ecotec, considera que desde el punto de vista democrático todas las fuerzas que están participando dentro de la Asamblea tienen el derecho de aspirar a ocupar las vicepresidencias.
“No veo algo preocupante en lo interno de la institución puesto que es el pleno quien decide quiénes son esas autoridades, tal y como sucedió al inicio cuando se designó a la presidenta Llori. Es algo que tiene que cumplirse, es importante que se cumpla dentro del debido proceso y a su vez que esto pueda elegirse por el pleno, que es quien decide y designa a las nuevas autoridades”, refiere.
Albán considera que más allá de la injerencia que el Ejecutivo pueda tener y de la búsqueda de un apoyo dentro la institución, no es un deber que tenga a su favor a las autoridades que están dentro del CAL.
“El Ejecutivo debe permitir que esto siga su curso y no debe participar”, dice, y cuestiona que se debe tener en cuenta qué representó que el Gobierno haya tenido una presidenta del Legislativo alineada a sus objetivos.
El asambleísta oficialista Guido Chiriboga (CREO) señala que la destitución de Guamaní tuvo visos de ilegalidades y que es muestra de las intenciones de otras bancadas de tomarse espacios de manejo y control del Legislativo.
“La acusaron por haber mocionado en el CAL, por presentar una moción que es el trabajo que tiene hacer un legislador. Esto es netamente un intento de tomarse los espacios de manejo en la Asamblea para repetir luego lo que ya hemos visto y tomarse los entes de control”, apunta.
Chiriboga asegura que la bancada oficialista no apoyará con sus votos a las postulaciones que consideren que tienen estas intenciones y subrayó que no solo complicarían más la situación del desprestigiado Parlamento, sino que agravarían más la condición de los ecuatorianos.
“Lo que buscan es crear un ambiente de una dictadura legislativa, pero ya de por sí la Asamblea Nacional goza de una muy baja aceptación popular y credibilidad por lo que tampoco tiene mucho piso político para poder incidir en cambios tan trascendentales como los que buscan hacer”, expresa.
Carpio coincide en que internamente también está la recomposición del CAL, ya que las posiciones de los asambleístas no son del todo homogéneas.
“Va a ser un CAL que tendrá mayor simpatía al correísmo (…) internamente es una Asamblea muy fraccionada”, dice, y comenta que es probable que se impulsen juicios políticos para miembros del Gobierno.
En tanto, Albán manifiesta que al determinar nuevas autoridades, que deben cumplir con el criterio de paridad, más allá de ello ambas funciones tienen la tarea de llegar a acuerdos y participar de manera conjunta y no buscar intervenir una en la otra.
“Desde el inicio de gestión de la Asamblea hubo un rompimiento de acuerdos, de lo que inicialmente se buscaba porque se sabía de una designación muy distinta a lo que al final se tuvo, ahora a lo mejor al tener nuevas autoridades y estas responder a los mayores grupos y fuerzas que residen ahí, pondrán algo más de calma y estabilidad a fin de que la función pueda trabajar de manera óptima”, apunta.
Fuente: El Universo
