Las autoridades sanitarias de Estados Unidos encendieron las alarmas: en 2025, los casos del virus del Nilo Occidental superan el promedio histórico, marcando un récord que preocupa a epidemiólogos y comunidades en distintas regiones del país.
Este virus, transmitido por la picadura de mosquitos infectados, puede causar desde síntomas leves como fiebre y dolor de cabeza, hasta complicaciones graves en el sistema nervioso. Aunque la mayoría de las personas no desarrolla cuadros severos, los adultos mayores y quienes tienen condiciones de salud crónicas son los más vulnerables.
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informó que se han reforzado los sistemas de vigilancia epidemiológica y se promueve la prevención como la primera línea de defensa: uso de repelentes, ropa que cubra brazos y piernas, eliminación de agua estancada en patios y jardines, y atención médica inmediata ante síntomas sospechosos.
Este repunte no solo refleja un desafío sanitario, sino también ambiental: el cambio climático y las temperaturas más cálidas han extendido la temporada de mosquitos en varias zonas del país. Ante ello, especialistas insisten en que la salud pública y el cuidado del entorno están más conectados que nunca.
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