Investigadores de la Universidad San Francisco de Quito y del Instituto Nacional de Biodiversidad registraron 131 especies de anfibios y 52 de reptiles en la cuenca alta del río Napo, una de las zonas más biodiversas de la Amazonía ecuatoriana.
El estudio se desarrolló en cinco localidades del oriente del país. Incluyó áreas protegidas como los parques nacionales Sumaco y Llanganates, además de reservas municipales, privadas e indígenas. Los científicos analizaron la diversidad de especies desde los bosques amazónicos de tierras bajas hasta ecosistemas de páramo andino.
Los resultados muestran una alta variación de especies entre zonas cercanas, lo que confirma que la región funciona como un mosaico de biodiversidad. La mayor riqueza se concentra en áreas de menor altitud, mientras que las zonas montañosas albergan especies más restringidas y endémicas.
Los investigadores advirtieron que muchas de estas especies son vulnerables. Los anfibios y reptiles reaccionan con rapidez a la deforestación, la minería y la contaminación del agua. Por ello, el estudio resalta la importancia de fortalecer el monitoreo ambiental y las acciones de conservación.
La investigación también aporta información clave para la toma de decisiones sobre conservación y ordenamiento territorial en la Amazonía. El análisis cobra relevancia tras la reciente suspensión de la actividad minera en la provincia de Napo, anunciada por el Ministerio de Ambiente y Energía debido a la contaminación del río.
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