El sistema migratorio de Estados Unidos entra en una nueva etapa. Todd Lyons, director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), presentó su renuncia este 16 de abril de 2026 ante el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin. Dejará el cargo el 31 de mayo.
Lyons lideró la fase inicial del plan de deportaciones masivas impulsado por el gobierno de Donald Trump. Su salida se produce en medio de cuestionamientos políticos y sociales.
Horas antes de renunciar, Lyons compareció ante una subcomisión de la Cámara de Representantes. Legisladores lo interrogaron sobre la seguridad en los centros de detención y el trato a los migrantes.
Las cifras generan preocupación. En lo que va de 2026, cerca de 50 migrantes han muerto bajo custodia del ICE. También se cuestionaron los planes para ampliar los centros de detención en futuras fases del programa.
La administración de Lyons coincidió con redadas masivas que generaron críticas de organizaciones de derechos humanos. Estas entidades denunciaron posibles vulneraciones a garantías fundamentales.

Entre los casos más graves figuran operativos en Mineápolis, donde dos ciudadanos estadounidenses murieron tras recibir disparos de agentes migratorios. Estas acciones se vinculan con políticas impulsadas previamente por Kristi Noem.
Con la salida de Lyons, el ICE vuelve a quedar sin un director confirmado por el Senado. Esta situación se mantiene desde la administración de Barack Obama.
La falta de una autoridad estable refleja la división política en torno a la política migratoria en Estados Unidos.
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