En ciudades como Pekín y Shenzhen, algunas familias ya están probando un servicio de limpieza asistido por robots humanoides. La propuesta cuesta 149 yuanes, unos USD 22, por una sesión de tres horas.
El robot puede hacer tareas básicas como ordenar zapatos, recoger basura, acomodar objetos, cambiar fundas de basura o intentar doblar ropa. Sin embargo, todavía trabaja acompañado por una persona de limpieza y, en algunos casos, por un técnico que supervisa su funcionamiento.

Aunque el avance llama la atención, la tecnología aún está lejos de ser perfecta: doblar una prenda puede tomar varios minutos y algunos movimientos todavía lucen lentos o torpes. Aun así, estas pruebas sirven para entrenar a la inteligencia artificial en hogares reales, donde hay desorden, muebles, mascotas, niños y situaciones impredecibles.
Más que una solución definitiva, China está probando cómo los robots podrían convertirse en asistentes domésticos en el futuro.
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