El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió este 16 de junio, en su visita a Haití que el país «atraviesa la crisis más severa del hemisferio occidental» y la tercera del mundo, después de Palestina y Sudán, donde 6,4 millones de personas necesitan de ayuda humanitaria.

Guterres subrayó, en una conferencia de prensa, que la raíz de la crisis que atraviesa el país caribeño, está en la inseguridad causada por las bandas que «aterrorizan» a la población.
El Secretario también alertó sobre la crisis alimentaria que atraviesa Haití, donde «alrededor de 6 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria severa».
«He hablado (este 16 de junio) con muchos hombres, mujeres y niños que solamente tienen una comida por día», lamentó.
«Haití no pide caridad»
La máxima autoridad de la ONU advirtió también que en el primer trimestre de este año, de media, más de 20 mujeres y niñas «han sido agredidas cada día», y el número de niños reclutados por las pandillas «se ha triplicado», por lo que «ahora uno de cada dos miembros de las bandas es un niño».


«Haití no pide caridad. Haití pide que el mundo cumpla su palabra. Y Haití no puede esperar (…). La mayor vergüenza no es la violencia de las bandas. La mayor vergüenza es la indiferencia, la de un mundo que durante demasiado tiempo ha mirado hacia otro lado», enfatizó Guterres.
El problema de las pandillas
En referencia a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés) aprobada por las Naciones Unidas para enfrentar a las bandas armadas, y que estipula un máximo de 5.500 elementos de varias naciones, indicó que ofrece una «posibilidad real de hacer recular la violencia y restablecer la autoridad del Estado».
Pero insistió que cuando Haití padece «la tercera crisis humanitaria del mundo, después de Palestina y Sudán, cuando un llamamiento humanitario apenas alcanza el 24% de la financiación necesaria, queda patente que la comunidad internacional no está plenamente comprometida» con Haití.
