El Día Mundial del Cáncer de Ovario, celebrado cada 8 de mayo, resalta la importancia de concientizar sobre esta patología ginecológica, que es complicado de detectar en etapas iniciales. A diferencia de otros cánceres, no hay pruebas de tamizaje completamente efectivas, lo que contribuye a su apodo de «asesino silencioso».
1. Sintomatología y dificultades
La detección temprana se ve afectada por la naturaleza inespecífica de los síntomas, que a menudo son confundidos con otros problemas de salud. La persistencia de estos síntomas durante dos o tres semanas es una señal de alerta. Los principales síntomas incluyen:
-Hinchazón abdominal persistente
– Dolor pélvico o abdominal
– Necesidad frecuente de orinar
– Dificultad para comer
– Cambios en el hábito intestinal

2. Factores de Riesgo
Algunas mujeres están más predispuestas al cáncer de ovario:
– Edad: Mayor incidencia post-menopausia, especialmente después de los 50-60 años.
– Historia Familiar y Genética: Entre el 15% y el 20% de los casos presentan un origen hereditario, frecuentemente ligado a mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2.
– Factores Reproductivos: No haber tenido hijos o maternidad tardía puede aumentar el riesgo.
– Terapia de Reemplazo Hormonal: Uso prolongado de estrógenos sin progesterona.
– Obesidad: Un índice de masa corporal elevado se asocia con una mayor incidencia.
3. Abordaje Diagnóstico
La ausencia de pruebas rutinarias requiere un diagnóstico basado en la sospecha clínica. Herramientas útiles incluyen:
-Ecografía Transvaginal
-Marcador CA-125
4. Prevención y Esperanza
A pesar de los desafíos, los avances en medicina personalizada y cirugía han elevado las tasas de supervivencia. Los expertos recomiendan consultar al ginecólogo si se presentan cambios abdominales o pélvicos persistentes. Asimismo, subrayan la importancia de considerar el historial familiar para evaluar el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
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