Un estudio reciente advierte que el contenido de los sueños puede influir directamente en el estado de ánimo al despertar, afectando desde la energía hasta la forma en que una persona enfrenta el día.
Los investigadores encontraron que los sueños con carga emocional positiva suelen estar asociados con mañanas más activas y optimistas. En cambio, experiencias oníricas negativas o angustiantes pueden generar sensaciones de ansiedad, cansancio o irritabilidad incluso horas después de despertar.
Este fenómeno está relacionado con la fase REM del sueño, en la que el cerebro procesa emociones, recuerdos y situaciones vividas. Durante este proceso, la mente no solo organiza la información, sino que también regula el impacto emocional de las experiencias.

Además, el estudio señala que la calidad del descanso influye en la intensidad de estos efectos. Dormir mal o interrumpidamente aumenta la probabilidad de tener sueños más negativos y, por tanto, un peor estado de ánimo al iniciar el día.
Los especialistas recomiendan mantener rutinas de sueño estables, evitar pantallas antes de dormir y reducir el estrés nocturno para favorecer sueños más positivos y un despertar más equilibrado.
En síntesis, lo que ocurre mientras duermes no se queda en la noche: puede marcar el tono emocional de toda tu jornada.

