Un estudio realizado en Estados Unidos advierte que el consumo elevado de alimentos puede aumentar hasta en un 47% el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. La investigación analizó los patrones alimentarios de casi 5.000 adultos, con seguimiento clínico y evaluación de factores metabólicos asociados al corazón.
Los resultados refuerzan la creciente evidencia científica que vincula estos productos con un mayor riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y otras patologías cardiovasculares.
¿Qué analizó el estudio?
Los investigadores evaluaron la ingesta habitual de alimentos clasificados como ultraprocesados según el sistema NOVA entre ellos:
- Bebidas azucaradas
- Snacks industriales
- Comidas listas para consumir
- Productos con alto contenido de sodio, grasas saturadas y aditivos
Luego compararon estos datos con indicadores de salud cardiovascular, como presión arterial, perfil lipídico, inflamación sistémica y antecedentes clínicos.

¿Por qué los ultraprocesados afectan al corazón?
El estudio señala varios mecanismos de riesgo:
- Exceso de sodio, que eleva la presión arterial
- Grasas trans y saturadas, asociadas al aumento del colesterol LDL
- Azúcares añadidos, vinculados a resistencia a la insulina
- Aditivos y emulsificantes, que pueden alterar la microbiota intestinal e inducir inflamación
Estos factores actúan de forma acumulativa, incrementando el daño cardiovascular a largo plazo.

Un patrón dietético, no un alimento aislado
Los autores aclaran que el riesgo no se explica por un solo producto, sino por un patrón de alimentación sostenido en el tiempo, donde los ultraprocesados desplazan a alimentos frescos como frutas, verduras, legumbres y granos integrales.
Incluso tras ajustar por edad, actividad física y nivel socioeconómico, la asociación con enfermedad cardiovascular se mantuvo significativa.
La evidencia sugiere que reducir el consumo de ultraprocesados no es solo una recomendación nutricional, sino una estrategia clave de prevención cardiovascular. Priorizar alimentos mínimamente procesados podría tener un impacto directo en la reducción de enfermedades del corazón a nivel poblacional.
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