Una simple fotografía de la retina podría convertirse en una nueva herramienta para detectar señales tempranas de fragilidad ósea. Un estudio publicado en PLOS Digital Health encontró que la edad biológica de la retina, calculada con inteligencia artificial, se relaciona con menor densidad mineral ósea, mayor riesgo de fracturas y más probabilidad de desarrollar osteoporosis. (PLOS)
Los investigadores analizaron imágenes de retina mediante un modelo de IA llamado RetiAGE, diseñado para estimar si la retina luce “más envejecida” que la edad real de una persona. La hipótesis es que el ojo puede reflejar procesos generales de envejecimiento del cuerpo, incluidos cambios vasculares, inflamatorios y metabólicos que también podrían afectar la salud de los huesos. (PLOS)
El trabajo incluyó dos grupos de análisis: un estudio en Singapur con 1.965 adultos mayores, donde una mayor edad retiniana se asoció con menor densidad ósea y mayores puntajes de riesgo de fractura; y una validación con 43.938 participantes del UK Biobank, donde la retina biológicamente más envejecida predijo un mayor riesgo futuro de osteoporosis. (PLOS)
Según los resultados, por cada aumento estándar en el indicador de edad retiniana, se observó un 12% más de riesgo de osteoporosis tras ajustar factores como edad, sexo, índice de masa corporal, diabetes, hipertensión, tabaquismo y actividad física. Además, quienes tenían puntuaciones más altas de envejecimiento retiniano mostraron una relación progresiva con mayor riesgo. (PLOS)
Los científicos aclaran que esta técnica no reemplaza a la densitometría ósea, que sigue siendo el método clínico de referencia para diagnosticar osteoporosis. Sin embargo, podría servir como una herramienta de cribado oportunista, especialmente porque las fotografías de retina son rápidas, no invasivas y ya se usan en controles oftalmológicos y estudios de salud. (EurekAlert!)
El hallazgo abre una nueva línea de investigación: usar la inteligencia artificial para encontrar señales de enfermedades sistémicas a partir del ojo. En el futuro, una revisión visual podría no solo evaluar la salud ocular, sino también alertar sobre riesgos silenciosos como la pérdida de masa ósea antes de que ocurra una fractura.
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