El gobierno uruguayo rechaza las crecientes críticas del sector exportador y rural por el fortalecimiento del peso uruguayo frente al dólar. Mientras los productores denuncian un “Uruguay caro” que perjudica su competitividad internacional, el Banco Central del Uruguay (BCU) asegura que no existe un atraso cambiario y que la inflación está bajo control.
El peso uruguayo se fortalece frente al dólar
Durante 2025, el dólar se ha depreciado un 8% en Uruguay, afectando a los sectores que dependen de la exportación. Tras una breve recuperación en julio, la divisa estadounidense cerró junio con su mayor caída mensual en más de una década. Esta situación ha reavivado el reclamo de los exportadores y productores rurales, que denuncian una pérdida de competitividad por el desfase entre sus ingresos en dólares y sus costos en moneda local.
El BCU defiende la política monetaria actual
El presidente del Banco Central, Guillermo Tolosa, descartó la existencia de un atraso cambiario. En una reunión con periodistas económicos, Tolosa argumentó que el término se utilizaba en décadas pasadas cuando la inflación era alta y el tipo de cambio no se ajustaba en consecuencia.

“Hoy la inflación en Uruguay está controlada y se encuentra dentro del rango meta desde hace 25 meses”, afirmó. Según el BCU, la apreciación del peso frente al dólar no se traduce necesariamente en una pérdida de competitividad global, ya que muchas exportaciones se dirigen a mercados como China o Europa, donde otras monedas están en juego.
Las exportaciones sienten el impacto del “Uruguay caro”
Sin embargo, estas explicaciones no convencen al sector privado. Rafael Normey, presidente de la Federación Rural, declaró que no se trata solo de semántica. “La relación peso-dólar no nos favorece. Vendemos en dólares, pero pagamos insumos y salarios en pesos. Eso genera pérdidas”, explicó.
Desde la Unión de Exportadores, María Laura Rodríguez agregó que el encarecimiento relativo de Uruguay respecto a sus socios comerciales es “real y palpable”. Según la economista, aunque las empresas han mejorado su eficiencia, el diferencial cambiario neutraliza sus esfuerzos.

