Investigaciones recientes analizan el posible efecto protector de ciertas vacunas contra la demencia y el deterioro cognitivo, incluso en personas ya diagnosticadas con la enfermedad.
Uno de los estudios más relevantes se desarrolló en Gales, Reino Unido, y fue publicado en la revista Nature. El trabajo, de gran escala, encontró que la vacuna contra el herpes zóster se asocia con una reducción cercana al 20% en los nuevos diagnósticos de demencia. Además, los resultados muestran un retraso en la aparición de síntomas en pacientes con Alzheimer.
Los investigadores sostienen que este efecto podría estar relacionado con una menor inflamación en el sistema nervioso. La inflamación crónica es uno de los factores que influyen en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas.
Aunque el mecanismo exacto aún no se comprende por completo, los hallazgos refuerzan la hipótesis de que algunas infecciones virales elevan el riesgo de demencia. También sugieren que ya existe una herramienta preventiva que podría ayudar a reducir el impacto del Alzheimer en el futuro.
Los expertos aclaran que se requieren más estudios antes de establecer recomendaciones médicas definitivas. Sin embargo, los resultados marcan un avance relevante en la búsqueda de estrategias para prevenir o ralentizar esta enfermedad.
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