La indigestión no suele tener una sola causa. En la mayoría de los casos aparece por la combinación de comidas pesadas, porciones grandes, consumo de grasa, alcohol y hábitos como comer rápido o acostarse justo después de cenar.
Estos son 8 hábitos simples que pueden ayudar a prevenirla.
1. Comer más despacio
Masticar bien los alimentos facilita la digestión y reduce la sensación de pesadez.
2. Controlar las porciones
Comer en exceso sobrecarga el estómago y aumenta el riesgo de malestar después de las comidas.
3. Evitar comidas muy grasas por la noche
Las grasas ralentizan la digestión y pueden provocar hinchazón o acidez.
4. No acostarse después de comer
Lo ideal es esperar entre 2 y 3 horas antes de recostarse para evitar el reflujo.
5. Reducir el alcohol
El alcohol irrita el sistema digestivo y puede empeorar los síntomas de indigestión.
6. No comer con prisa o estrés
Comer apurado o bajo presión altera la digestión y favorece molestias gástricas.
7. Identificar alimentos que caen mal
Cada persona tiene sensibilidades distintas: picantes, fritos, gaseosas o lácteos pueden ser desencadenantes.
8. Mantener una hidratación adecuada
El agua ayuda al proceso digestivo y favorece el funcionamiento intestinal.
La indigestión suele ser más un problema de hábitos que de un solo alimento. Ajustar la forma en que comes puede marcar una gran diferencia en cómo te sientes después de cada comida.
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