Un nuevo estudio advierte que los antibióticos podrían seguir representando un riesgo ambiental incluso después de descomponerse en el agua. Investigadores de Australia y Reino Unido analizaron los metabolitos que se forman cuando estos fármacos se degradan y encontraron que algunos de ellos aún podrían contribuir al desarrollo de resistencia bacteriana.
El hallazgo, publicado en Nature Water, plantea una preocupación importante: no solo los antibióticos activos pueden afectar los ecosistemas acuáticos, sino también los compuestos que aparecen después de su transformación química. Estos residuos pueden permanecer en ríos, lagos o sistemas de tratamiento de agua y favorecer la adaptación de bacterias resistentes.
La resistencia bacteriana es considerada uno de los grandes desafíos de salud pública, ya que puede reducir la eficacia de los medicamentos utilizados para tratar infecciones. Por eso, los especialistas señalan que es necesario revisar la forma en que se evalúa el impacto ambiental de los antibióticos.
El estudio sugiere que las evaluaciones de riesgo no deberían centrarse únicamente en el fármaco original, sino también en los productos que se generan cuando este se degrada. Además, abre la puerta a mejorar los procesos de tratamiento de aguas residuales para reducir la presencia de estos compuestos en el ambiente.
Los investigadores destacan que una mejor gestión de los residuos farmacéuticos puede ayudar a disminuir el riesgo de resistencia bacteriana y proteger tanto la salud humana como los ecosistemas.
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