Amanda y Tamia, hijas de Fernando Villavicencio, a dos años de su asesinato. Foto: Vera A Su Manera
Fue la tarde del miércoles 9 de agosto de 2023, a punto de cumplirse dos años, de haber sido acribillado a tiros, el candidato presidencial Fernando Villavicencio, a la salida de un mitin en la ciudad de Quito.
La vida cambió radicalmente para sus dos hijas, a partir de ese instante: exposición pública permanente, declaraciones, entrevistas, ascensores y escaleras de juzgados, audiencias, investigaciones, lectura de documentos judiciales, debates, momentos de ira, desolación, ruido, mucho ruido y preguntas sin respuestas, no entender el porqué de ese golpe, como del odio de Dios, tal cual lo escribió César Vallejo.
Amanda y Tamia Villavicencio, hijas que siguen reclamando claridad en torno al crimen de su padre, a dos años de haberlo perdido, dialogaron con Carlos Vera, en el programa Vera a Su Manera, retransmitido por Radio Centro.
Al inicio del diálogo, las hermanas recordaron que hace un año, publicaron un análisis de todo lo que habían investigado en un libro al que llamaron: Un año sin Fernando, una golondrina que sí hace verano. “Recogimos todas nuestras investigaciones sobre el crimen de nuestro padre y también recibimos unos lindos textos que nos escribió gente valiente que nos regalaba pedacitos de él, y hasta ese momento se habían ya juzgado a los autores materiales del crimen recordando que 7 sicarios fueron asesinados en las cárceles, pero todo hasta ahí, (…), hoy creo que no hay voluntad política y hemos visto vacíos dentro de la investigación y siguen habiendo, hasta ahora no hay respuestas de qué pasó con las autoridades de la policía que nunca dieron la cara, ni reconstrucción de los hechos”, señaló Amanda.
Las jóvenes han tenido acceso a las investigaciones que hasta el momento se han llevado a cabo, pues son parte procesal, y afirman que en todas las investigaciones hay tibieza, como falta de voluntad por llegar a la verdad. Amanda afirma que, se recoge el testimonio de alguien y no pasa nada, rechaza las circunstancias en que fueron detenidos los sicarios de su padre, ella lo califica como un montaje, “lo que pasó con el tema de los sicarios para mí, es fundamental, los sicarios fueron detenidos como en una obra cinematográfica, esa noche los detienen y luego los hacen matar como perros, esas son las respuestas que aún seguimos esperando de esta parte de la investigación”, remarcó.
No hay voluntad política para identificar a todos los culpables
Las hermanas dudan de las acciones de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional, por esclarecer los hechos que identifiquen claramente a los culpables del crimen; Recuerdan que en un informe inicial, la Asamblea pretendió atribuir a la delincuencia común, el magnicidio, y esa es una de las maniobras que genera su mayor rechazo.
“Creo que lo más grave que veo es que, al día de hoy, no hay una voluntad política real de investigar el crimen de Fernando Villavicencio y para mí tiene una sola una sola razón y es que el caso de Fernando Villavicencio es solo la punta del iceberg (…), es desarticular el pacto entre el Estado y el crimen organizado, es llamar a los criminales por su nombre, pero no solamente a los cuatro quemados prófugos, sino entendiendo realmente que se generó un sistema, un narcoestado, y en el momento en que Fernando les tocó el bolsillo a los capos, ahí decidieron acabar con su vida”, sentenció Amanda.

Tamia también es crítica de la falta de institucionalidad en el país, a la que atribuye la falta de resultados que aclaren la muerte de su padre, “pienso que este país puede hacer muchas leyes pero si no tienes institucionalidad, si no tienes gente correcta, gente con experiencia que la haya demostrado, ¿ de qué te sirve hacer leyes si no tienes cómo ejecutarlas? Tamia y Amanda cuestionan que gente que atacó a su padre, desertores arrepentidos, como ellas los llaman, formen parte del actual Gobierno, “nosotros no votamos por eso”, cuestionó Amanda.
Sobre los dimes y diretes entre Daniel Salcedo y Xavier Jordán
El 17 de Julio de 2025, Daniel Salcedo, sentenciado en cinco casos de corrupción, fue recibido por la Comisión de Fiscalización de la Asamblea para hablar sobre supuestas irregularidades en el Sistema Nacional de Salud Pública y, en ese contexto, señaló la supuesta causa del asesinato de Fernando Villavicencio. Salcedo señaló a Xavier Jordán, hombre con un largo historial delictivo y quien está prófugo de la justicia ecuatoriana, como el financista del asesinato.
“Es asqueroso pensar que un delincuente va a clarificar la verdad, Salcedo, es el rey midas milenial, todo lo que toca con sus manos lo convierte en plata mal habida, (…), ¿Cómo es posible que el Ecuador tenga que someterse a que este (Salcedo), sea quien denuncia y se aprovecha de que es para rebajar las penas y mejorar sus condiciones?”, puntualizó Amanda.
Para Amanda y Tamia es fundamental entender quién está, desde su percepción, armando este show político, que cuando les conviene utilizan el caso de su padre para distraer a la opinión pública.
“Nosotras hemos aprendido mucho, hemos estudiado mucho, (…), y también sentimos un dolor profundo al ver cómo se hace este olvido, cómo se mata 2 veces a alguien y es dejando de hablar de la persona”, lamentó Amanda.
A dos años del hecho, no se identifica al autor intelectual del crimen ni la motivación
Uno de los presuntos asesinos materiales de Villavicencio, de nacionalidad colombiana, fue capturado en el lugar de los hechos, pero falleció mientras era trasladado a la Unidad de Flagrancia de la Fiscalía General del Estado, producto de las heridas de bala causadas en un enfrentamiento con la policía.
Otros 7 implicados en el caso también murieron antes del juicio, ahorcados en la cárcel en circunstancias no esclarecidas hasta ahora.
Por el momento han sido condenados a prisión cinco personas como autores materiales del asesinato de Villavicencio, entre ellos Carlos Angulo (‘El Invisible’), cabecilla de la banda criminal Los Lobos, considerado autor mediato (con dominio del hecho). Por ese crimen, fue condenado en 2025, a 34 años de prisión, y permanece en la cárcel de máxima seguridad La Roca, en Guayaquil.
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