La eterna pregunta de los deportistas tiene respuesta más matizada de lo que se cree: tanto el agua con gas como la sin gas pueden ser buenas opciones antes, durante y después del entrenamiento, siempre que se elijan según las necesidades del momento.
Especialistas consultados por L’Équipe explican que el agua sin gas es ideal durante el ejercicio, ya que hidrata sin provocar sensación de llenura ni malestar estomacal. Sin embargo, el agua con gas, especialmente la rica en bicarbonato, puede ser muy útil después del entrenamiento, ya que ayuda a restaurar el equilibrio ácido-base del organismo y favorecer la recuperación muscular.
El mito de que solo el agua sin gas es “saludable” para deportistas queda atrás: la clave está en alternar según la intensidad y el momento del ejercicio. Antes de entrenar, ambas opciones son válidas; durante la actividad, mejor sin gas; y después, un vaso de agua con gas rica en minerales puede marcar la diferencia.


