Las fuerzas militares de Israel mantienen activa la Operación León Rugiente, una ofensiva a gran escala diseñada para desmantelar las estructuras de mando y la arquitectura defensiva de Irán mediante un asalto táctico continuo.
Esta enorme operación estratégica ha registrado un alcance sin precedentes en la región. Los reportes confirman el despegue de unas 5.700 aeronaves de combate, empleando más de 12.000 municiones letales para destruir los sistemas armamentísticos enemigos.
Bajo una operación de engaño a las defensas y al mando militar iraní, la fase inicial de la ofensiva logró eliminar a 40 objetivos clave en solo 40 segundos. A este golpe le siguió el paquete Génesis, donde unos 200 aviones atacaron los sitios de almacenamiento militar, según la Fundación para la Defensa de las Democracias.

Este enorme despliegue aéreo ha generado más de 8.500 puntos de impacto en todo el territorio enemigo. Como resultado directo, los escuadrones destruyeron cerca del 85% de toda la arquitectura de defensa antiaérea del régimen, otorgando a los pilotos israelíes una libertad de acción casi absoluta.
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