Este domingo 19 de julio de 2026, España venció 1-0 a Argentina en la prórroga de la Copa Mundial de Fútbol, con un golazo de Ferran Torres. La segunda estrella es un hecho. Y el hombre que hace tres años buscaba trabajo en un anuncio de periódico, hoy es campeón del mundo, Luis de la Fuente.
De estar sin equipo… a hacer historia
Luis de la Fuente fue despedido del Alavés, en tercera división. Se quedó sin equipo. 18 meses en el paro, con tres hijos, sin que ningún club llamara a su puerta.
«Fue el momento más duro de mi vida», ha confesado él mismo.
Hasta que un día abrió el periódico y vio un anuncio: la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), buscaba entrenador para las categorías inferiores.
No lo dudó. Llamó. Envió su currículum. Le dieron el puesto, pero con una condición: tenía tres meses para clasificar a la sub-19 a un torneo. Y lo logró.
Desde ahí, escaló peldaño a peldaño: sub-18, sub-21 y en adelante.
Cuando llegó al banquillo de la selección, muchos dudaron. Decían que le faltaba nivel. Él respondió con trabajo y calma.
Los caminos al éxito no son iguales para todos
Hay caminos al éxito que se recorren en línea recta, y hay otros que necesitan casi cuatro décadas, un centenar de banquillos modestos y no pocos portazos antes de llegar a ninguna parte que se parezca a la gloria.
El de Luis de la Fuente pertenece, sin discusión, a la segunda categoría. Es el hombre que acaba de levantar la Copa del Mundo como seleccionador de España.
Los años invisibles
En 1997, De la Fuente empezó a entrenar en el Club Portugalete, en categorías regionales, muy lejos de cualquier foco mediático.
Pasó por el Aurrera de Vitoria, del que fue destituido con el equipo en octava posición.
Formó al filial juvenil del Sevilla durante cuatro temporadas, coincidiendo con futbolistas que después marcarían una época, como Sergio Ramos y Antonio Puerta.
Dirigió al Bilbao Athletic en Segunda B, ejerció como delegado del propio Athletic Club.
En el 2011 fue destituido del banquillo del Deportivo Alavés apenas nueve jornadas después de haber sido contratado.
Parecía un fracaso más en su carrera de entrenador que no terminaba de despegar. En realidad, fue el punto de inflexión que le llevaría a todo lo demás.
La paciencia como método
En mayo de 2013, la Real Federación Española de Fútbol le ofreció un puesto en sus categorías inferiores. Nadie podía imaginar entonces que ese sería el inicio de una década de éxitos silenciosos que terminaría por reescribir la historia del fútbol español.
Durante casi diez años, mientras otros técnicos con más nombre ocupaban las portadas, De la Fuente construyó, generación tras generación, la cantera de futbolistas que hoy forman el esqueleto de la selección campeona del mundo.
En 2017 llegó incluso a compartir conocimientos, en un curso de la UEFA en Las Rozas, con un joven entrenador argentino llamado Lionel Scaloni, al que el destino volvería a cruzar en su camino nueve años después, esta vez en una final de Mundial.
La selección absoluta
Cuando la RFEF lo nombró seleccionador absoluto en diciembre de 2022, tras la salida de Luis Enrique, el nombramiento no generó unanimidad.
De la Fuente llegaba con un salario que ni siquiera alcanzaba los 1,15 millones de euros que había cobrado su predecesor, una cifra que él mismo reconoció que le molestó, y con la etiqueta de «entrenador de currículum modesto» pesando sobre cada rueda de prensa.
Respondió con hechos
Conquistó la Liga de Naciones en 2023, y en el verano de 2024 firmó una de las gestas más completas de la historia reciente del combinado español, ganando la Eurocopa con pleno de siete victorias en siete partidos, algo que ninguna otra selección había logrado nunca en el torneo.
Con ese título se convirtió en el primer entrenador en la historia del fútbol español capaz de ganar un Europeo en tres categorías distintas: sub-19, sub-21 y absoluta.
Tras esa Eurocopa, su contrato se revisó al alza, con cifras que las distintas fuentes sitúan entre 1,25 y 1,8 millones de euros anuales, todavía lejos de lo que cobran otros seleccionadores de las grandes potencias del fútbol mundial.
El hombre detrás del entrenador
De la Fuente tiene tres hijos; uno de ellos, Alberto, trabaja hoy como analista y técnico asistente dentro del propio cuerpo técnico de la selección.
Le gusta leer, viajar y, según ha confesado él mismo, cantar en karaokes.
A diferencia de otras figuras del entorno futbolístico actual, no existe constancia pública de que De la Fuente haya construido un imperio empresarial paralelo a su carrera: su patrimonio procede casi en exclusiva de su trabajo como entrenador, de eso vive.
El domingo 19 de julio, con la copa ya en las manos de sus jugadores, Luis de la Fuente, es un ejemplo de resiliencia. De estar sin equipo, ha pasado a hacer historia.
Aquí, levantado en peso por sus muchachos, todos son campeones del mundo, celebrando la noche del 20 de julio de 2026, en la Plaza de Cibeles en Madrid, una gesta deportiva de trascendencia gigante para sus vidas, para Europa y para el mundo.
Video de la celebración @EspanaXtra
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Fuente: Forbes España.

