La Policía Federal de Brasil detuvo a un hombre sospechoso de preparar un atentado suicida y de mantener vínculos con el grupo terrorista Estado Islámico (EI). El operativo se realizó en la ciudad de Bauru, en el interior del estado de San Pablo, con apoyo de autoridades de Estados Unidos.
La acción formó parte de una investigación preventiva orientada a evitar un posible ataque en territorio brasileño.
Según informó la Policía Federal, el detenido avanzaba en la preparación de un atentado suicida. Las autoridades indicaron que el sospechoso trabajaba en el armado de un chaleco con explosivos para cometer el ataque.
Durante el operativo, los agentes ejecutaron órdenes de allanamiento y confiscaron materiales que habrían sido destinados a la fabricación de explosivos. También accedieron, con autorización judicial, a dispositivos electrónicos y comunicaciones digitales del sospechoso.
La investigación comenzó el año pasado tras una alerta de la Oficina Federal de Investigación (FBI). El organismo estadounidense detectó señales de radicalización y posibles contactos del hombre con integrantes o simpatizantes del Estado Islámico.
A partir de esa información, la Policía Federal brasileña inició un seguimiento continuo del sospechoso y reforzó las tareas de inteligencia.
La Justicia imputó al detenido por “actos preparatorios de terrorismo” y por “integrar una organización terrorista internacional”. Las autoridades no informaron la fecha ni el lugar exacto del ataque planeado.

Sin embargo, fuentes cercanas a la investigación señalaron que el sospechoso habría evaluado atacar un evento público en la región de Bauru, lo que aceleró la intervención policial.
Brasil reforzó en la última década la cooperación internacional en materia de seguridad e inteligencia, especialmente desde los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016. Las autoridades mantienen un monitoreo constante ante el riesgo de acciones extremistas impulsadas por procesos de radicalización en línea.
El Estado Islámico, pese a la pérdida de gran parte de su territorio en Medio Oriente, continúa activo a través de propaganda digital y células descentralizadas.
El detenido permanece bajo custodia federal y será interrogado por la Justicia. La Policía Federal no descarta nuevas detenciones y continúa investigando posibles cómplices, financiamiento externo o planes para atacar otras ciudades.
El caso permanece bajo secreto de sumario mientras avanzan las diligencias.
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