Un estudio encabezado por investigadores de la Universidad de Harvard, junto a expertos de las universidades de Universidad de Duke y Universidad de Michigan, encendió el debate mundial sobre el impacto de los alimentos ultraprocesados en la salud.
La investigación advierte que este tipo de productos ricos en azúcares, grasas refinadas, sal y aditivos activan los circuitos de recompensa del cerebro de manera similar al tabaco, generando patrones de consumo compulsivo comparables a los de sustancias adictivas como los cigarrillos.

¿Qué descubrieron los científicos?
Los expertos explican que los ultraprocesados están diseñados para ser hiperpalatables, es decir, difíciles de dejar de comer. Esta combinación estimula la liberación de dopamina, el neurotransmisor asociado al placer y la recompensa, el mismo mecanismo que actúa en la adicción al tabaco.
Sin embargo, el estudio aclara que no todos los alimentos ultraprocesados presentan el mismo nivel de riesgo. Algunos productos muestran una capacidad mucho mayor para generar consumo repetido y pérdida de control que otros.

¿Qué proponen los expertos?
Lejos de equiparar todos estos alimentos a los cigarrillos de forma literal, los investigadores plantean:
- Clasificar los ultraprocesados según su nivel de riesgo
- Implementar controles más estrictos sobre los productos más problemáticos
- Mejorar el etiquetado frontal para informar con claridad al consumidor
- Limitar su publicidad dirigida a niños y adolescentes
El objetivo, señalan, no es prohibir, sino reducir el impacto de productos que contribuyen al aumento de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares, problemas que hoy afectan a millones de personas en el mundo.

