Una revisión sistemática de más de 200 investigaciones encendió las alertas en la comunidad médica: cerca de un tercio de los casos de demencia presenta una relación estadística con enfermedades previas, muchas de ellas comunes y potencialmente controlables.
El análisis sugiere que la salud del cerebro está estrechamente ligada a lo que ocurre en el resto del cuerpo, y que detectar y tratar a tiempo ciertas afecciones podría reducir el riesgo de deterioro cognitivo en la adultez mayor.

Las 16 enfermedades asociadas a mayor riesgo de demencia
Según la revisión, las afecciones con mayor vínculo estadístico incluyen:
- Hipertensión arterial
- Diabetes tipo 2
- Obesidad
- Enfermedad coronaria
- Insuficiencia cardíaca
- Accidente cerebrovascular (ACV)
- Depresión
- Trastornos de ansiedad
- Pérdida auditiva
- Apnea del sueño
- Enfermedad renal crónica
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)
- Hipotiroidismo
- Enfermedad hepática crónica
- Infecciones graves recurrentes
- Trastornos metabólicos persistentes
Los investigadores aclaran que no todas las personas con estas enfermedades desarrollarán demencia, pero la presencia de una o varias incrementa el riesgo.

Por qué estas enfermedades afectan al cerebro
Los especialistas explican que muchas de estas afecciones:
- Reducen el flujo sanguíneo cerebral
- Generan inflamación crónica
- Alteran el metabolismo y la oxigenación del cerebro
- Afectan la calidad del sueño y la salud emocional
Con el paso del tiempo, estos factores pueden debilitar las conexiones neuronales y acelerar el deterioro cognitivo.
El dato más relevante del estudio es que muchos factores de riesgo son modificables. Controlar la presión arterial, tratar la depresión, mejorar la audición, dormir bien y mantener hábitos saludables no solo protege el corazón, sino también el cerebro.
Los expertos destacan que la prevención de la demencia no empieza en la vejez, sino décadas antes, con un enfoque integral de la salud.
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