La intención del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, de asumir el cargo en una guarnición militar el próximo 7 de agosto es motivo de discusión este jueves en el país por los inconvenientes logísticos e incluso de seguridad que eso supone.
«Vamos a hacerlo de manera diferente, como nunca se ha hecho. En una guarnición militar para rendirle honor a los verdaderos héroes de la patria, policías y soldados», manifestó De la Espriella ayer en Cúcuta.
El presidente electo, que durante la campaña electoral mostró su cercanía al estamento militar, incluso con el saludo castrense y el lema «¡Firmes por la patria!», quiere dejar claro el peso que las Fuerzas Militares tendrán en su Gobierno.
El lugar en que corresponde
La Constitución colombiana establece que la posesión presidencial debe hacerse ante el Congreso y tradicionalmente se ha hecho en el Salón Elíptico del Capitolio, aunque las últimas investiduras han tenido lugar en la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, y no hay antecedentes recientes en un recinto diferente, como el que quiere De la Espriella.
El equipo del presidente electo no ha confirmado en cuál guarnición militar quiere jurar el cargo, pero versiones de medios locales indican que podría ser en un batallón en Popayán, capital del Cauca (suroeste), por el simbolismo que eso supondría.
Esa opción, en caso de confirmarse, tendría una complejidad adicional en materia logística por el traslado hasta esa ciudad de 108 senadores y 188 representantes a la Cámara, además de jefes de Estado y de Gobierno invitados, representantes de organismos internacionales, otras autoridades, personal de servicios, seguridad y prensa.
