El Dr. David Unwin, médico británico del NHS y referente en el manejo nutricional de la diabetes tipo 2, advirtió en una entrevista para The Diary of a CEO que muchos alimentos considerados “normales” o incluso “saludables” pueden tener un impacto silencioso sobre el metabolismo cuando se consumen en exceso. Su explicación se centra en los carbohidratos refinados y almidones, que el cuerpo transforma rápidamente en glucosa. (Spotify)
Según Unwin, productos cotidianos como pan blanco, arroz, cereales azucarados, pastas, galletas, jugos y snacks ultraprocesados pueden elevar el azúcar en sangre de forma repetida. Cuando esto ocurre con frecuencia, el organismo debe producir más insulina para controlar la glucosa, un proceso que, con el tiempo, puede favorecer resistencia a la insulina, acumulación de grasa en el hígado, aumento de peso y mayor riesgo de diabetes tipo 2. (Public Health Collaboration)
Una de sus herramientas más conocidas es comparar ciertos alimentos con “cucharaditas de azúcar” para mostrar de forma visual cómo algunos carbohidratos impactan en la glucosa. La idea no es decir que todos los carbohidratos sean malos, sino advertir que no todos afectan igual al cuerpo, especialmente en personas con sobrepeso, hígado graso, prediabetes o diabetes tipo 2. (Public Health Collaboration)

El especialista sostiene que una alimentación basada en comida real, con menos ultraprocesados y menor carga de carbohidratos refinados, puede mejorar marcadores metabólicos. Un análisis publicado en BMJ Nutrition, Prevention & Health sobre su experiencia en atención primaria encontró que un enfoque bajo en carbohidratos se asoció con pérdida de peso, mejor control de glucosa y remisión sin fármacos en una parte de pacientes con diabetes tipo 2. (Nutrición BMJ)
Los expertos, sin embargo, advierten que estos cambios deben adaptarse a cada persona. No es lo mismo un paciente con diabetes que alguien sano, un deportista o una persona con bajo peso. Por eso, antes de hacer restricciones fuertes, lo recomendable es consultar con un profesional de salud, priorizar alimentos frescos, proteínas de calidad, verduras, grasas saludables y carbohidratos integrales en porciones adecuadas.
El mensaje central es claro: muchas enfermedades metabólicas pueden avanzar durante años sin síntomas evidentes. Revisar qué se come todos los días, reducir azúcar y harinas refinadas, y prestar atención a la respuesta del cuerpo puede ser una forma concreta de prevenir problemas silenciosos a largo plazo.
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