La insuficiencia renal, también conocida como enfermedad renal crónica (ERC), es una pérdida progresiva e irreversible de la función renal. Los riñones dejan de filtrar adecuadamente los desechos y el exceso de líquidos del cuerpo, lo que puede llevar a complicaciones graves si no se detecta a tiempo.
¿Cómo comienza la insuficiencia renal?
En sus etapas iniciales, la insuficiencia renal suele ser silenciosa, sin síntomas evidentes. Esto se debe a la capacidad de los riñones para compensar la pérdida de función. Sin embargo, a medida que la enfermedad progresa, pueden aparecer señales que indican un deterioro en la función renal.

7 síntomas comunes de la enfermedad renal:
- Disminución de la producción de orina: Notar que se orina menos de lo habitual puede ser una señal de alerta.
- Retención de líquidos: La acumulación de líquido en el cuerpo puede causar hinchazón en piernas, tobillos o pies.
- Fatiga: Sentirse constantemente cansado o débil puede estar relacionado con una función renal reducida.
- Dificultad para respirar: La retención de líquidos puede afectar los pulmones, provocando falta de aire.
- Náuseas y vómitos: La acumulación de toxinas en la sangre puede causar malestar gastrointestinal.
- Confusión o desorientación: Los desequilibrios químicos debido a la función renal comprometida pueden afectar el estado mental.
- Presión arterial alta: Los riñones juegan un papel crucial en la regulación de la presión arterial; su deterioro puede elevarla.
Es fundamental prestar atención a estos síntomas y consultar a un profesional de la salud si se experimentan. La detección temprana y el manejo adecuado pueden ralentizar la progresión de la enfermedad y mejorar la calidad de vida.
Fuente: El 15% de la población adulta padece enfermedad renal crónica y más de la mitad lo desconoce
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