La velocidad máxima que puede alcanzar el Wi-Fi depende directamente del modelo y las especificaciones del dispositivo. No todos los routers ofrecen el mismo rendimiento, y factores como la tecnología (Wi-Fi 4, 5, 6 o superior), las bandas de frecuencia y la capacidad del hardware marcan la diferencia.
Por ejemplo, routers más antiguos pueden ofrecer velocidades de hasta 300 Mbps, mientras que modelos más recientes con Wi-Fi 6 pueden superar fácilmente el gigabit por segundo en condiciones ideales.

¿Por qué no siempre alcanzas esa velocidad?
Porque existen múltiples factores que influyen: la distancia al router, las paredes, la interferencia con otros dispositivos y la cantidad de equipos conectados. Además, la velocidad contratada con tu proveedor de internet también establece un límite.
Por eso, revisar el modelo del router y sus especificaciones es fundamental. Ahí podrás conocer su capacidad real y entender si el problema es del equipo o de la conexión.
La velocidad del Wi-Fi no depende de un solo elemento. Es el resultado de la combinación entre tu router, el entorno y tu plan de internet. Conocer esos factores es el primer paso para mejorar la conexión.
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