El secuestro de una mujer y su hijo ocurrió la noche del 2 de abril, pero la denuncia fue recién presentada el 7 de abril en la Fiscalía.
Cinco días después, a la ciudadana aún le costaba relatar lo vivido junto con su hija de 17 años, quien también fue víctima.
Salieron de la Fiscalía de La Merced, en el centro de Guayaquil, acompañada de un familiar y, mientras contaba su historia, decía sentirse “helada”. Además, confesó que tenía miedo de hablar, ya que había sido amenazada.
El inicio del mal momento
Ese día, cerca de las 20:00, la ciudadana salía de un centro comercial ubicado en el sur de la ciudad para abordar un taxi amarillo en los exteriores del establecimiento.
Estaba acompañada de su hija menor de edad y se subieron al vehículo sin saber lo que les esperaba unos kilómetros más adelante.
A la altura del cementerio Jardines de Esperanza, dos sujetos se subieron al automotor y las desvalijaron y golpearon, relató.
Los antisociales que se subieron al automotor le exigieron la clave de su celular y le quitaron sus tarjetas de crédito y débito, con las que retiraron 1.200 dólares.
La ciudadana comentó que los sujetos amenazaron con llevarse a su hija si no entregaba sus pertenencias y la contraseña del móvil.
Aunque no recuerda claramente a los victimarios, señaló que, además del taxi, también habría una motocicleta involucrada.
El secuestro ocurrió cerca de las 19:45 y se extendió hasta casi las 23:00.
Posteriormente le devolvieron la cédula y el chip del celular y las dejaron abandonadas cerca del hospital del IESS de la Martha de Roldós, en el norte de Guayaquil.
MÁS NOTICIAS Policía halla explosivos, armas y droga en el Comité del Pueblo

