Investigadores de Argentina y Canadá identificaron un mecanismo común que usan los virus del dengue, zika y fiebre amarilla para multiplicarse dentro de las células. El hallazgo fue publicado en la revista científica PLOS Pathogens y podría abrir el camino al desarrollo de antivirales capaces de actuar contra varios de estos patógenos al mismo tiempo. (PLOS)
El estudio se centró en una estructura del ARN viral llamada Stem-Loop A, o SLA, ubicada al inicio del genoma de los ortoflavivirus, el grupo al que pertenecen estos virus. Esta estructura funciona como una especie de “interruptor” que recluta a la enzima NS5, encargada de fabricar nuevas copias del virus dentro de la célula infectada. (PLOS)
Avances cientificos
Los científicos comprobaron que, aunque los virus tienen diferencias en la secuencia de su material genético, la forma tridimensional del SLA se mantiene conservada. Esa arquitectura común permite que el mecanismo de replicación funcione en distintos virus transmitidos por mosquitos y garrapatas, como dengue, zika, fiebre amarilla y otros ortoflavivirus. (PLOS)
Para probarlo, el equipo construyó virus quiméricos, es decir, versiones modificadas con piezas genéticas intercambiadas entre virus. Los resultados mostraron que el SLA de un virus podía reemplazar al de otro y mantener la capacidad de replicación, lo que confirma que se trata de una pieza clave y compartida. (infobae)

El avance más prometedor fue la identificación de pequeñas moléculas capaces de unirse a esa estructura de ARN y bloquear la replicación viral en células humanas. Una de ellas, llamada DMA-177, mostró actividad contra dengue, zika, fiebre amarilla y virus Langat, sin toxicidad detectable en las pruebas iniciales. (infobae)
Los investigadores advierten que todavía no se trata de un medicamento disponible. Faltan estudios en animales, pruebas de seguridad y futuros ensayos clínicos. Sin embargo, el hallazgo es relevante porque propone una estrategia diferente: en lugar de atacar proteínas virales, como hacen muchos antivirales, se apunta directamente a una estructura del ARN que varios virus necesitan para multiplicarse.
En un contexto donde el dengue afecta a millones de personas cada año y los brotes de arbovirus siguen expandiéndose, encontrar un blanco común podría ser clave para diseñar tratamientos de amplio espectro contra enfermedades que hoy tienen pocas opciones terapéuticas específicas.
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