El pepino es un alimento refrescante, versátil y de bajo aporte calórico. Cerca del 96 % de su composición es agua, por lo que puede contribuir a la hidratación, especialmente durante los días calurosos o después de realizar actividad física.
Una porción de 100 gramos aporta aproximadamente 15 calorías, además de pequeñas cantidades de fibra, potasio y vitaminas C y K. Consumirlo con cáscara, después de lavarlo adecuadamente, permite aprovechar mejor su fibra y algunos de sus nutrientes. Su combinación de agua y fibra también favorece la digestión y puede ayudar a prolongar la sensación de saciedad. (Cleveland Clinic)
Existen variedades largas, como el pepino inglés, de sabor suave y pocas semillas; otras más pequeñas y crujientes, como el persa; y variedades destinadas principalmente a la preparación de encurtidos. Puede incorporarse en ensaladas, sándwiches, batidos, aguas saborizadas o como acompañamiento con hummus y yogur.
Los especialistas recuerdan que los pepinillos fermentados pueden contener bacterias beneficiosas, pero suelen tener un alto contenido de sodio. Por esta razón, las personas con hipertensión o que deben limitar la sal deberían consumirlos con moderación. (Cleveland Clinic)
Aunque el pepino no reemplaza una alimentación equilibrada ni un tratamiento médico, incluirlo regularmente es una forma sencilla de sumar hidratación, textura y frescura a las comidas.
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