Los meteorólogos dicen que es posible que se forme un potente patrón meteorológico de El Niño a finales de este año, y que se convierta en uno de los más fuertes de las últimas tres décadas.
El fenómeno de El Niño, regiones basadas en la climatología de 1951 a 2016. Fuente: Lenssen et al.
Los meteorólogos afirman que podría formarse un potente patrón meteorológico de El Niño a finales de este año, con posibilidades de convertirse en uno de los más fuertes de las últimas tres décadas.
Los vientos sobre el Pacífico están cambiando, el océano está liberando calor acumulado y podría producirse una cascada de efectos sobre las lluvias, las sequías y los incendios forestales.
Pero el calentamiento constante de la Tierra debido a la quema de combustibles fósiles también está influyendo en la forma en que estos episodios modelan el tiempo en todo el planeta.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por su siglas en inglés) afirma que hay aproximadamente un 60 por ciento de probabilidades de que El Niño se desarrolle entre mayo y julio.
El Niño y La Niña son las fases opuestas de un ciclo climático natural activo en el Pacífico desde hace miles de años. Aparecen a intervalos irregulares, y nunca hay dos fenómenos iguales.
HE aquí cómo afecta El Niño al mundo:
Fuente: Lenssen et al./ NewYorkTimes.
La vida en Sudamérica lleva siglos entrelazada con El Niño y su característica acumulación de aguas oceánicas cálidas frente a Perú y Ecuador. Los meteorólogos clasifican El Niño como fuerte o débil dependiendo de cuánto más cálidas sean esas aguas en comparación con el promedio.
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