La Fiscalía General y grupos de inteligencia de las Fuerzas Armadas, realizan exhaustivas investigaciones sobre el atentado sufrido la semana pasada por una patrulla militar en Alto Punino, un sector de la provincia de Orellana.
El ataque, perpetrado por un grupo terrorista denominado “Comandos de la Frontera (CDF)”, ligado a la disidencia de la guerrilla colombiana de las Farc, dejó como resultado la muerte de 11 soldados ecuatorianos y de un rebelde.
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Este último fue identificado como “Alias Compadre”, y era uno de los cabecillos de los CDF.
Posible “soplo”

El teléfono celular hallado en su poder, contenía información sobre el movimiento de la patrulla, lo cual hace presumir sobre un posible “soplo” desde dentro del Ejército.
El comandante, Henry Delgado, ordenó de inmediato una investigación, ya que hace presumir una infiltración previa al envío de los militares, que participaban en una acción contra la minería ilegal.
Falta determinar si el aviso fue dado dentro del Ejército, o de la Agencia Reguladora de la Minería (ARCOM), pues el operativo fue coordinado con dicha entidad.
El fallecido, “Alias Compadre”, cobraba vacunas a los mineros del sector, y lideraba un grupo fuertemente armado, ligado a “Los Lobos” a los disidentes de las Farc.
Buscan a responsables
Como parte de las investigaciones, 1.500 soldados fueron enviados a la zona, con la orden de localizar y detener a los responsables de la matanza.
Por su parte, la Fiscalía también avanza en su instrucción, pero dentro de sus parámetros civiles.

