Ivonne Baki, reconocida por su trayectoria diplomática, que le ha servido para asesorar a la mayoría de los gobiernos ecuatorianos desde los 90, aspira a representar a la Organización de las Naciones Unidas. Sus contactos en la esfera internacional la impulsan a competir por el cargo más alto de los foros multilaterales.
Desde hoy, la agenda internacional de Ivonne Leila Juez Abuchacra de Baki luce más intensa que la de cualquier embajador. Baki es uno de los rostros más conocidos de la diplomacia ecuatoriana, pese a no ser una funcionaria de carrera del Servicio Exterior.
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Su trayectoria y orígenes han hecho que su nombre destaque en distintos círculos internacionales clave (políticos, comerciales y académicos), que la impulsan ahora a la contienda por la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Fue nominada por el Líbano, la tierra de sus padres. Desde esa fortaleza, Baki apunta a reemplazar al portugués António Guterres, en enero de 2027. Esa sería la cúspide de una destacada carrera internacional.
El cargo al que apunta Baki es el más representativo del mundo, puesto que las Naciones Unidas es el foro multilateral más importante, desde su creación tras la Segunda Guerra Mundial. Y nunca una mujer ha ocupado el puesto.
La diplomática ecuatoriana tiene fuertes relaciones personales y políticas con Estados Unidos y Oriente Medio, de donde es su familia y era su esposo, el empresario libanés Sami Abd-El-Baki(+). Y es diestra en negociaciones internacionales y en lobby político.
Este lunes 12 de enero de 2026 dio su primera entrevista oficial como candidata, a la cadena Al Arabiya, de Arabia Saudita.

Su carrera diplomática

En el Líbano, en Beirut, empezó su temprana carrera diplomática en representación de Ecuador. En 1981 fue nombrada cónsul honoraria, durante el gobierno del fallecido Jaime Roldós Aguilera. Poco después se mudó a Francia, donde estudió Arte en la Sorbona.
Entre sus amistades en Washington están Bill y Hillary Clinton, Donald y Melania Trump, Joe y Jill Biden, sin contar con numerosos congresistas, senadores, embajadores y académicos. A eso se agregan sus contactos políticos y comerciales en varios países de Medio Oriente.
Como experta negociadora, Baki formó parte de las conversaciones para el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, la firma de la paz con el Perú, la renovación del Acuerdo de Preferencias Arancelarias, la Iniciativa Yasuní ITT y en otros procesos de resolución de conflictos internacionales.
Su gran amistad con Donald Trump, un factor clave

Baki ya tiene esas credenciales de amistad, puesto que lo conoce desde hace más de 20 años, como lo demostró en 2004, cuando trajo a Ecuador el concurso de Miss Universo, cuya franquicia pertenecía al magnate.
Esa amistad ha facilitado que gobiernos como el de Lenin Moreno consigan el millonario financiamiento estatal que requerían para el país después de romper con el correísmo, ya que la Casa Blanca los respaldó en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Baki empieza su campaña oficial con el mensaje de prevenir las guerras, de que la ONU no sea un foro reactivo, sino uno activo. Es decir, propone que el organismo multilateral sirva como un facilitador para que los líderes del mundo, no sus delegados, encuentren puntos en común para negociar a favor de la paz.
