Muchas personas asocian el agua solo con la sed. Pero una hidratación adecuada influye en la concentración, la memoria y el estado emocional.
La deshidratación leve puede provocar fatiga, irritabilidad y dificultad para enfocarse. El cerebro está compuesto en gran parte por agua, y pequeñas variaciones afectan su rendimiento.
Iniciar el día con un vaso de agua y mantener una ingesta constante durante la jornada puede mejorar energía y claridad mental.
A veces, antes de otro café, el cuerpo solo necesita agua.
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