No todos los cambios requieren gimnasio ni rutinas complejas. Caminar media hora diaria puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mejorar el estado de ánimo y ayudar a controlar el peso.
El movimiento activa la circulación, regula la presión arterial y disminuye el estrés. Además, favorece la liberación de endorfinas, las llamadas hormonas del bienestar.
Lo más poderoso es su accesibilidad. No requiere equipamiento costoso ni entrenamiento previo. Solo constancia.
A veces, el mejor medicamento es dar un paso tras otro.
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