El derrocado dictador venezolano, visiblemente más delgado y vestido con el uniforme color caqui de reo, compareció este miércoles 22 de julio ante el juez federal Alvin Hellerstein del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York.
El juez definió el 1 de junio de 2027 como fecha de inicio del juicio por cargos de narcoterrorismo y conspiración para la importación de cocaína y armas.
Los testigos directos presentes en la audiencia no ocultaron su sorpresa por el aspecto físico de Nicolás Maduro, mucho más delgado en relación con la última audiencia de meses atrás.

Fue evidente la transformación de Maduro tras 200 días preso: muy delgado, resignado y lucía distante de su esposa Cilia Flores.

La audiencia duró apenas 13 minutos, significativamente menos que las anteriores.
En este breve encuentro judicial, el magistrado Hellerstein aprobó el calendario procesal presentado conjuntamente por la fiscalía federal y los equipos de defensa de Maduro y su esposa Cilia Flores.
Durante la comparecencia, el abogado defensor Barry Pollack se presentó ante el juez como «abogado del presidente Nicolás Maduro», mientras que Mark Donnelly, representante legal de Flores, simplemente se identificó como «abogado de la señora Cilia Flores», evitando el título de primera dama.
El cronograma procesal establece fechas clave: el 22 de septiembre de 2026 cerrará la entrega de evidencia no clasificada; el 15 de noviembre de 2026 finalizará la entrega de evidencia clasificada; y el 11 de enero de 2027 será el plazo para mociones adicionales de la defensa.
Tanto Maduro como Flores cuentan con abogados de alto perfil. Barry Pollack, quien también defendió a Julian Assange, lidera la defensa de Maduro junto a Anna Estevao, especialista en litigio penal.
Mark Donnelly, experto en delitos de «cuello blanco» con más de 100 juicios en su trayectoria, representa a Flores. Los honorarios de estos profesionales se estiman entre 1.200 y 2.500 dólares por hora.
Entre los posibles testigos contra Maduro figuran Alex Saab, considerado su principal testaferro, quien fue recapturado en mayo y está detenido en Miami; el general Clíver Alcalá Cordones, condenado a 21 años y ocho meses; y Hugo «El Pollo» Carvajal, exjefe de inteligencia que se declaró culpable de narcotráfico y cuya sentencia ha sido aplazada indefinidamente, señal de que continúa colaborando con la fiscalía.
Inicia de esta manera un camino judicial con importantes testimonios de personas que poseen información que podría ser determinante en este proceso.
