Las tensiones entre Rusia y otros países europeos han aumentado mientras los líderes de la OTAN se reunían en su cumbre en Turquía; el Kremlin mostró una hostilidad especial hacia los países que apoyan a Ucrania en la guerra con Rusia, a la vez que prodigaba elogios al presidente Donald Trump.
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Algunos miembros europeos de la OTAN que apoyan con firmeza a Ucrania —como Finlandia y los países bálticos de Lituania, Letonia y Estonia— se sienten especialmente inseguros, preocupados por que Estados Unidos, bajo el mandato de Trump, podría no acudir en su ayuda en caso de un ataque ruso.
El viernes, el presidente ruso, Vladimir Putin, lanzó una amenaza velada al acusar a los países europeos de intentar prolongar la guerra y afirmar que celebraban los ataques ucranianos que han causado la muerte de civiles.
También hay tensión en la frontera de Rusia con Finlandia y países bálticos
El mes pasado, los parlamentarios finlandeses votaron a favor de eliminar la prohibición de las armas nucleares que databa de la Guerra Fría, lo que permitiría a los aliados de la OTAN transportar dichas armas por el país o almacenarlas allí.
Finlandia, que comparte una frontera de 1335 kilómetros con Rusia, se unió a la OTAN en 2023 como respuesta a la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Moscú.
Hace unos ocho meses, Finlandia y los países bálticos se retiraron del Tratado de Ottawa, un acuerdo de 1997 que prohíbe las minas terrestres antipersona, al darse cuenta de que este armamento sería crucial para frenar un avance ruso sobre su territorio.
