Un estudio financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos encontró que el losartán, un medicamento ampliamente utilizado para tratar la hipertensión, podría aumentar la actividad de la grasa parda. Este tejido, a diferencia de la grasa blanca, utiliza energía para generar calor y se ha relacionado con mejores indicadores cardiometabólicos.
El hallazgo surgió tras analizar los registros clínicos de más de 100.000 pacientes y observar que quienes usaban bloqueadores de los receptores de angiotensina presentaban con mayor frecuencia grasa parda activa. Luego, los investigadores estudiaron el losartán en células y en ratones, donde observaron un aumento del gasto energético, del consumo de oxígeno y de la actividad metabólica sin cambios importantes en el peso corporal.

La investigación también encontró que las personas con grasa parda activa tendían a presentar mejores perfiles de glucosa, lípidos e inflamación, además de una menor frecuencia de algunas enfermedades cardiovasculares. Uno de los aspectos más interesantes es que el efecto del losartán sobre la grasa parda parece producirse por una vía distinta de la que utiliza para reducir la presión arterial.
Aun así, los científicos advierten que estos resultados no significan que el losartán deba utilizarse para adelgazar o acelerar el metabolismo. La evidencia directa sobre activación de grasa parda proviene principalmente de modelos experimentales, y se necesitan ensayos clínicos específicos antes de considerar nuevas indicaciones. El medicamento debe seguir utilizándose únicamente bajo prescripción médica para las condiciones en las que está aprobado.
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