El operativo de Estados Unidos en Venezuela de este sábado remite a la impactante captura del dictador panameño hace 36 años, dejando a la región dividida sobre los acontecimientos.
El paralelismo con el 3 de enero de 1990 es inmediato. En esa fecha, Noriega, entonces jefe de las Fuerzas de Defensa de Panamá, fue capturado por fuerzas estadounidenses tras refugiarse en la Nunciatura Apostólica en Ciudad de Panamá, al término de una intervención militar. Posteriormente, fue extraditado a Miami y juzgado por cargos de narcotráfico y lavado de dinero, consolidando el precedente de que un jefe de Estado latinoamericano podía ser llevado ante la justicia estadounidense.

Un 3 de enero de 1990, la misma fecha, Manuel Noriega (izq), entonces jefe de las Fuerzas de Defensa de Panamá, fue capturado por Estados Unidos.
Un 3 de enero vuelve a destacar en la historia política latinoamericana tras la detención de Nicolás Maduro y Cilia Flores por fuerzas estadounidenses en Caracas, exactamente 36 años después de la captura de Manuel Antonio Noriega en Panamá.
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Los casos de Noriega y Maduro comparten trayectorias políticas marcadas por el aislamiento internacional y la pérdida de reconocimiento de legitimidad:
Noriega gobernó Panamá mediante el control militar y la manipulación del sistema político.

Maduro accedió al poder por vía electoral en 2013, pero fue declarado ilegítimo por Estados Unidos y otros países desde 2018, en medio de denuncias sobre deterioro institucional y concentración de poder.
Ambos enfrentaron cargos por narcotráfico y conspiración presentados por la justicia estadounidense, lo que sirvió de base para las intervenciones directas de Washington.
La operación, ejecutada este sábado, reeditó un precedente que marcó la relación entre Washington y los gobiernos latinoamericanos considerados ilegítimos.

