La Misión Internacional de la ONU sobre Venezuela afirmó que las estructuras responsables de la represión continúan vigentes. El pronunciamiento se conoció pese a algunas mejoras en la situación de los derechos humanos tras la captura de Nicolás Maduro.
Según la misión, disminuyeron las detenciones prolongadas y las desapariciones forzadas. Además, cientos de personas detenidas por motivos políticos fueron liberadas en los meses posteriores.
Los investigadores señalaron que también hubo una flexibilización limitada de las normas sobre manifestaciones y participación de la sociedad civil. Sin embargo, consideran que estos cambios no representan una transformación institucional.
La misión indicó que varias leyes utilizadas para criminalizar la disidencia continúan vigentes. También señaló que los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad mantienen estructuras y prácticas similares.
El organismo mencionó además a los llamados colectivos. Según la misión, estos grupos siguen siendo parte del aparato represivo y no se han tomado medidas para desarmarlos o desmantelarlos.
La investigación también documentó dificultades para periodistas y organizaciones de la sociedad civil. Los investigadores señalaron que estos actores continúan enfrentando obstáculos para desarrollar sus actividades.
La misión afirmó que documentó casos de tortura y malos tratos contra personas detenidas por motivos políticos. Entre las prácticas mencionadas están el confinamiento prolongado, la exposición al frío y la privación de alimentos.
Desde el 3 de enero, los investigadores también identificaron arrestos arbitrarios de corta duración. Según la misión, estas detenciones fueron utilizadas para intimidar a activistas opositores, periodistas y otros integrantes de la sociedad civil.
La misión pidió avanzar en reformas institucionales y mecanismos de rendición de cuentas. También instó a establecer un proceso de justicia transicional centrado en las víctimas.
