El Gobierno de Panamá declaró el estado de emergencia nacional este sábado 10 de octubre de 2026, tras el terremoto de magnitud 7,7 que sacudió al país el viernes. Las autoridades reportaron al menos 27 personas heridas y ninguna víctima mortal.
La medida permitirá movilizar hasta USD 100 millones para reparar las infraestructuras afectadas y atender las necesidades urgentes de la población, según informó la agencia EFE.
Después de un consejo de ministros extraordinario, el titular de Finanzas, Felipe Chapman, aseguró que el país cuenta con recursos para afrontar las consecuencias del sismo. “La economía panameña no se va a detener”, afirmó.
Además, Chapman indicó que el Gobierno buscará condiciones favorables si necesita recurrir a préstamos. También agradeció las ofertas de ayuda de organismos multilaterales y de Estados Unidos, incluidos recursos no reembolsables.
Las evaluaciones se concentran en las provincias de Herrera, Los Santos y Veraguas, las zonas más afectadas y cercanas al epicentro. Hasta el momento, las autoridades inspeccionaron 426 viviendas, donde residen unas 2.130 personas.
Los daños van desde afectaciones menores hasta la destrucción total de algunos inmuebles. Por ello, el Gobierno prevé brindar asistencia a las familias damnificadas y contempla reparar las casas o construir nuevas cuando sea necesario.
El terremoto también afectó a 419 centros educativos de los más de 3.000 que existen en el país. El Ministerio de Educación anunciará qué regiones podrán reanudar las clases el lunes, según los resultados de las evaluaciones.
El sismo ocurrió el viernes a las 12:56, hora local. El Servicio Geológico de Estados Unidos registró una magnitud de 7,7 y ubicó el epicentro a 12 kilómetros de Tonosí, una localidad costera al sur del país.
Tras el movimiento telúrico, Tonosí quedó incomunicada por vía terrestre. Mientras tanto, el Ministerio de Obras Públicas trabaja en la rehabilitación de caminos, incluida la carretera que conduce a esa población, para restablecer inicialmente el paso de vehículos livianos.
Las autoridades mantienen las evaluaciones para determinar el alcance de los daños y definir las acciones de recuperación en las zonas afectadas.
