Un operativo policial permitió incautar un enorme cargamento de licor falsificado, que era almacenado en 3 barrios de Quito.
Trabajos de inteligencia detectaron que una banda delictiva, compuesta por 6 personas, se dedicaba a fabricar botellas de reconocidas marcas de whisky y otras bebidas, para después rellenarlas de una preparación casera.
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Hasta sellos falsos

A fin de erradicar sospechas, la organización imprimía sus propios sellos, que después colocaba en cada uno de los envases.
Una vez listo el producto, era distribuido en tiendas de diversos puntos de la capital, como si fuera auténtico.
Se calcula que la banda generaba por este negocio ilícito, alrededor de 500.000 dólares.
El licor falsificado no solo perjudicaba al fisco, sino que representaba un enorme peligro para los consumidores.

