El Ministerio del Interior impulsa un proyecto para cambiar los uniformes de la Policía Nacional e incorporar tecnología que dificulte su clonación. La iniciativa busca evitar que delincuentes utilicen prendas similares para hacerse pasar por agentes y cometer delitos.
El ministro del Interior, John Reimberg, informó sobre el proyecto durante una entrevista concedida a este Diario el 7 de septiembre. Según explicó, el Ministerio trabaja junto con la Policía en las modificaciones que tendrán las prendas.
Entre los cambios previstos están la incorporación de tecnología y variaciones en los colores de los uniformes. Reimberg señaló que se trata de elementos que todavía se encuentran en definición dentro de la institución.
La iniciativa surgió después de varios hechos violentos en los que delincuentes habrían utilizado prendas similares a las policiales. En algunos casos, estas vestimentas fueron empleadas para ingresar a ciudadelas y otros lugares con el objetivo de cometer delitos.
Reimberg también señaló que la Policía Nacional no ha recibido nuevos uniformes desde hace más de una década. El proyecto busca renovar estas prendas y, al mismo tiempo, incorporar mecanismos que permitan diferenciarlas de versiones falsificadas.
La Asamblea Nacional aprobó el 9 de junio de 2026 una reforma para prevenir y sancionar el uso delictivo de uniformes, insignias y distintivos institucionales. La normativa establece sanciones para quienes utilicen, fabriquen o comercialicen estas prendas sin autorización con fines delictivos.
La ley contempla penas de hasta siete años de prisión en determinados casos. También establece controles para la fabricación, venta e importación de uniformes policiales y militares, además de restricciones para la circulación de prendas dadas de baja.
Especialistas en seguridad plantearon que el cambio de uniformes puede complementarse con sistemas de identificación. Entre las propuestas mencionaron códigos dinámicos, códigos QR, plataformas de verificación y registros que permitan confirmar rápidamente la identidad de un agente.
También se planteó reforzar el control sobre los fabricantes y proveedores de las prendas. Otra recomendación es evitar que uniformes nuevos o antiguos salgan de las instalaciones policiales y terminen en manos de personas ajenas a la institución.
Uno de los expertos propuso además crear sistemas de verificación en tiempo real. Estos permitirían confirmar si existe un operativo activo en determinada zona o si el agente que realiza un procedimiento pertenece a la institución.
Reimberg señaló que espera que el cambio de uniformes pueda concretarse durante los primeros meses de 2027. El proceso todavía se encuentra en etapa de definición entre el Ministerio del Interior y la Policía Nacional.
