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¿Por qué el microbioma puede influir en el cerebro y el estado de ánimo?

Imagen de Por: Milena Palacios

Por: Milena Palacios

Ultima actualización: 2026-02-11 08:46:39

Imagen: Dr. La Rosa
Imagen: Dr. La Rosa

Durante años se habló del cerebro como el gran centro de control del cuerpo. Hoy, la ciencia mira con atención a otro protagonista silencioso: el intestino. Para el científico británico Tim Spector, la clave de muchas enfermedades incluidas algunas neurológicas podría estar en el equilibrio de los millones de microorganismos que habitan nuestro sistema digestivo.

En una conversación en el pódcast The Diary Of A CEO, Spector explicó que el microbioma intestinal no solo influye en la digestión, sino también en la inflamación, el sistema inmune y, sorprendentemente, en el cerebro.

“El intestino y el cerebro están conectados constantemente”, ha señalado en distintas intervenciones, aludiendo al llamado eje intestino-cerebro, una red bidireccional de comunicación que opera a través de nervios, hormonas y señales inmunológicas.

Una autopista invisible entre el intestino y el cerebro

El nervio vago, una especie de autopista biológica, conecta ambos órganos. Pero no es el único mecanismo. Las bacterias intestinales producen neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, fundamentales para el estado de ánimo. De hecho, se estima que una gran parte de la serotonina del cuerpo se genera en el intestino.

Imagen: Clinica Perez -Espinoza
Imagen: Clinica Perez -Espinoza

Cuando el microbioma pierde diversidad por dietas pobres en fibra, exceso de ultraprocesados o uso indiscriminado de antibióticos aumenta la inflamación sistémica. Y la inflamación crónica es uno de los factores que la comunidad científica asocia con trastornos como depresión, deterioro cognitivo e incluso enfermedades neurodegenerativas.

Spector insiste en que no se trata de soluciones milagro, sino de hábitos sostenidos. “Comer variedad es clave”, ha explicado. Más vegetales, frutas, legumbres, semillas y alimentos fermentados pueden enriquecer la diversidad bacteriana y fortalecer esa relación intestino-cerebro.

Alimentación y prevención

El enfoque no es curativo inmediato, sino preventivo. Un microbioma diverso ayuda a regular el sistema inmune, reduce la inflamación y mejora la producción de compuestos que protegen las neuronas. La ciencia aún investiga cuánto puede influir esto en enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson, pero el consenso crece: lo que comemos impacta directamente en cómo pensamos y sentimos.

En tiempos donde la salud mental ocupa un lugar central en el debate público, la reflexión es tan simple como poderosa. Cuidar el intestino no es solo evitar malestares digestivos. Es, también, una inversión silenciosa en la salud cerebral.


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