Con más de cinco décadas de fe a cuestas, Rosa Garcés volvió un año más a la procesión, aunque esta vez con algunas limitaciones físicas que han cambiado su forma de participar.
“Yo vengo desde hace 18 años, ahora tengo 62 y creo que aún tengo muchísimos años más por venir y elevar mi corazón a Dios”, comenta.
Cada paso, sin embargo, ahora tiene un significado más fuerte por su lucha por mejorar. “Algo maravilloso, de verdad… uno le da gracias a Dios que tiene a su familia, que en medio de todo tiene salud”, dice. Para ella, lo esencial sigue siendo lo mismo: “Que mis hijos estén bien, que estemos sanos”.
Este año, su pedido se enfoca en lo más cercano: “La salud, el amor a la familia y estar unidos todos”.
También hay un pedido de sanación por su dolor en la pierna. A eso se suma la salud de su esposo. “Lo tengo un poco delicado… anda con problema de la próstata”, comenta.
Esta es una de las anécdotas particulares recogidas por diario El Universo, este viernes 3 de abril en que se vive la manifestación de fe en la procesión más importante del país, en número de asistentes, la procesión Cristo del Consuelo, que parte desde uno de los sectores más vulnerables de la urbe.
La fe es el motor que la mantiene presente cada año. “Tengo una fe infinita en mi Dios, algo maravilloso se siente cuando uno viene, el corazón se le hace agüita”, manifiesta.
Ella vive en el Guasmo sur y en esta ocasión llegó en vehículo hasta un punto cercano. Aunque este año no completará el recorrido, permanecerá cerca de la imagen y observando a otros familiares que continúan la caminata con sus intenciones.
La Procesión del Cristo del Consuelo, que se realiza cada Viernes Santo, es una de las manifestaciones de fe católica más grande de Guayaquil, Ecuador y de América Latina.
La procesión del Cristo del Consuelo

La procesión arrancó este 3 de abril de 2026, a las 07:20 presidida por el cardenal Luis Cabrera y el párroco del santuario del Cristo del Consuelo, Reinel Garzón. Esta es la procesión número 66 realizada.
Allí, los ciudadanos, en solitario o en grupos, dirigen su mirada hacia lo alto para observar la gigante imagen del Cristo. Se replican las oraciones y testimonios de la tradición que mueve la fe de los católicos congregados.

