La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos abrió un escenario inédito en Venezuela. Con el mandatario fuera del país y enfrentando cargos en Nueva York, surge una pregunta clave: ¿quién gobernará ahora la nación petrolera?
La respuesta no es sencilla. El país permanece dividido entre el chavismo y la oposición, dos bloques que no se reconocen entre sí. A esto se suman las declaraciones ambiguas del presidente estadounidense Donald Trump, que han aumentado la incertidumbre.
Estos son los cuatro escenarios que hoy se perfilan para el poder en Venezuela.
Transición desde el chavismo
La vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el control operativo del Gobierno tras la salida de Maduro. Aunque insiste en que él sigue siendo el “único presidente”, en la práctica ella dirige el Ejecutivo.

Trump afirmó que Rodríguez está al frente del país y aseguró que ella se comprometió a “hacer lo necesario”. Esto podría incluir una transición política con elecciones presidenciales anticipadas.
La Constitución venezolana contempla este escenario. El artículo 233 establece que, ante la ausencia absoluta del presidente, la vicepresidenta debe asumir y convocar elecciones en un plazo de 30 días. Este es el camino que Washington considera ideal.
El desafío para Rodríguez será doble. Debe responder a la presión de Estados Unidos y, al mismo tiempo, evitar que el chavismo duro la desplace para bloquear los comicios. Por ahora, su estrategia parece centrarse en ganar tiempo.
Un gobierno controlado por los militares
Otro escenario es una toma del poder por parte de las Fuerzas Armadas. Los militares ya ocupan cerca de un tercio de los cargos clave del Estado.
Figuras como el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, podrían intentar liderar una respuesta nacionalista frente a la intervención extranjera. Este camino, sin embargo, implicaría altos riesgos.

La administración Trump considera a la cúpula militar venezolana como aliada del narcotráfico. Un gobierno castrense podría provocar nuevos ataques y un aislamiento internacional casi total.
Un gobierno de la oposición
De forma sorpresiva, Trump no ha respaldado públicamente a la oposición para asumir el poder de inmediato. Incluso puso en duda la capacidad de María Corina Machado para gobernar, al considerar que no tiene suficiente apoyo interno.
También ha evitado mencionar a Edmundo González Urrutia, reconocido por varios países como ganador de las últimas elecciones presidenciales.
Sin el aval de Washington, la oposición tendría pocas opciones en el corto plazo. Su camino más viable sería esperar elecciones y competir bajo observación internacional.

Un tutelaje político de Estados Unidos
Trump generó polémica al afirmar que Estados Unidos “se hará cargo” de Venezuela. En la práctica, una ocupación directa parece inviable.

Lo más probable sería un control indirecto, con Washington influyendo sobre el Gobierno provisional y sobre el sector petrolero, mientras se organiza un proceso electoral.
Por ahora, el único punto común entre todos los escenarios es uno: Venezuela deberá ir a elecciones, bajo fuerte supervisión internacional.
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